Dr. Pedro M. Salazar Eldredge / AYUDA SOCIAL DE CLINICA TERCER MILLENNIUM

 
 
Quito - Ecuador | viernes 24 de septiembre del 2010 | 21H45 (GMT-5)
 
EL DRAMA DE MERILYN CONTINÚA | POR REDACCIÓN  
                                                                                                                                                                                    
Sanó pero ¿y las marcas?
Septiembre 16, del 2010
 
La menor que fue quemada en su escuela
tiene una esperanza. Un cirujano se
comprometió a Foto:Eduardo Terán
 
Las cicatrices que brotan de su cuello se estiran hasta alcanzar su labio inferior y se enquistan sobre su piel de ninfa, obligándola a agachar la cabeza... La pequeña no hace mucho por evitarlo. Mira hacia abajo y se entretiene jugando con ese cuello ortopédico que los doctores le pusieron. Ella es Merilyn Fajardo, ¿la recuerda? La niña de 9 años que en noviembre del año pasado sufrió graves quemaduras, luego de que el experimento que realizaba su maestro en una escuela fiscal en Santo Domingo fallara y ella quedara envuelta en llamas.
Así, encendida corrió por el patio hasta que el profesor logró apagarla a punte mochilazos. Como resultado, parte de su rostro, oreja, cuello y hombros quedaron destrozados. Dicen los doctores del Baca Ortiz, donde fue hospitalizada durante cuatro meses, que la peor parte ya pasó, que la herida cicatrizó, que la infección se evitó y que solo resta esperar.   ¿Esperar qué?   Protesta Simón, padre de Merilyn y sin poder evitar que su mano se haga puño pide que le devuelvan la vida a su hija, esa que se la arrebataron cuando la desfiguraron. Los Fajardo viven en un cuarto sin puertas ni ventanas, en Santo Domingo. Allí, don Simón ha visto a su hija sufrir sin poder hacer más que abrazarla y rezar por un milagro.   Alguien lo escuchó...  Pedro Salazar Eldredge, cirujano subespecialista en cirugía plástica pediátrica y en microcirugía se contactó con este Diario con el objetivo de ayudar a Merilyn. La historia de la pequeña lo conmovió y él se comprometió a realizar los procesos que sean necesarios para aminorar las secuelas que las llamas le dejaron en la piel, sin cobrar un solo centavo a la familia. Precisamente en la sala de espera de la “Clínica del Autoestima Tercer Millennium”, (Ponciano Alto) propiedad de Salazar, está la pequeña. Ella sabe que hay alguien que prometió ayudarla. “¿Me van a operar?”, le preguntó a su papá, en la mañana. Sin embargo, ahora, ella no muestra emoción. En la consulta Merilyn no quiere ni que la mire. Él, en extremo amable y respetuoso, pide permiso para examinarla. Ella no responde y a regañadientes se sienta en la camilla. El doctor es especialista en cirugía reconstructiva y advierte que la evolución de la niña ha sido positiva. “La quemadura está solucionada, ahora es el problema estético el que persiste. Mi preocupación es el cuello. La cicatriz de quemadura es retráctil, por lo que puede terminar uniendo el mentón con el pecho”, cuenta y explica que para evitarlo hay que tratar de cubrir esa zona con piel normal.  Junto a los hombros hay piel sana, por lo que es posible colocar allí expansores de piel.
“Los expansores son una especie de bolsas que van llenándose de líquido y generan crecimiento en la piel hasta el punto en el que haya suficiente dermis para que retirando las bolsas pueda cubrir la parte afectada generando solo una cicatriz lineal en el centro de lo que fue la herida”. Además, afirma que hay la posibilidad de reconstruir la oreja de Merilyn, que está deformada. Si los padres de Merilyn están de acuerdo, los tratamientos podrían iniciarse en noviembre. Don Simón no lo puede creer, le faltan palabras para agradecer el milagro que está ocurriendo, sin embargo, Merilyn no dilata los labios. ¿Dónde quedó la pequeña que iluminaba su casa con sus carcajadas mientras aseguraba que sería una famosa modelo?
“Solo quiero que mi hija vuelva a sonreír”, dice.