Dr. Pedro M. Salazar Eldredge / Merilyn vuelve a sonreir


Ya no tiene la mirada baja ni trata de ocultar su rostro. Tampoco suelta su pelo para  cubrir las cicatrices que le dejó el fuego en su cuello y mentón luego de que fuera alcanzada por las llamas mientras realizaban un experimento en su escuela, en Santo Domingo.
 Ya no llora en las noches sin que sus padres puedan consolarla; ya no hace falta cubrir los espejos... Merilyn, al fin, volvió a sonreír.
Ella está sentada en la sala de espera de la Clínica  del Autoestima  junto a su hermana  menor y a su madre. Las tres  juegan a hacerse cosquillas y sus risas cascabelean en la clínica.
Llega su turno. Merilyn se levanta y   pega la carrera para  entrar al consultorio donde  su cirujano la espera.  Ella lo abraza y, sin que nadie se lo diga,  se sienta en la camilla para que el doctor la revise.
Él es Pedro Mauricio Salazar Eldredge,  el  cirujano subespecialista en cirugía plástica  pediátrica y en microcirugía que se contactó con este Diario en septiembre del año pasado y se comprometió a ayudarla.
 Desde entonces se han reunido en cinco ocasiones y han venido tratando la piel de la niña. En un inicio, el doctor supuso que sería necesario colocarle dos expansores en la piel del cuello para conseguir que la dermis se expanda y luego retirar la parte quemada y colocar piel sana. 
Sin embargo, gracias a que Merilyn ha usado varias cremas que el doctor le ha regalado, su piel está  en mejores condiciones. 
“Estos meses las cicatrices han evolucionado bien. Ya no va a ser necesario colocar los expansores en su cuello”, asegura el doctor.
Como  el fuego deformó su oreja derecha y su labio inferior, el doctor explica que  tendrá que usar los expansores (donados por la importadora del prótesis e implantes  Corpomédica) en esos lugares para reconstruirlos.
Nada de lo que ha hecho  ni de lo que hará le ha costado un centavo a Merilyn. “Estamos rompiendo la fibrosis y  disminuyendo  la retracción de la piel. Ella  es muy cuidadosa con la aplicación del producto y sus padres colaboran con los masajes”, afirma y explica  que el cuadro depresivo por el cual la niña atravesaba pasó.  Ahora ella sabe que tiene una esperanza y eso le devolvió la vida.
Ultimas Noticias / 22 de febrero 2011 / Quito - Ecuador